Dicen por ahí que los secretos hay que contarlos, ¿no? Lo que voy a contar ahora, pues, no son mis secretos más profundos, pero es algo que muy poca gente sabe.
Me siento estúpida intentando contar mis secretos a alguien que no confía en mí.
Me siento estúpida creyendo que algún día volveré a ser tan feliz como lo era a su lado.
Me siento estúpida sintiéndome sola, sabiendo que os tengo a mi lado.
Me siento estúpida llorando por culpa de quien no se lo merece.
Me siento estúpida recordando el dolor, no la alegría que me produjo.
Me siento estúpida sabiendo que nunca volverá.
Me siento estúpida sabiendo que no se merece que piense así.
Me siento estúpida haciéndole creer a todo el mundo que soy fuerte y no necesito a nadie. Porque no es así, necesito sólo a dos personas en mi vida. Y ninguna de las dos está a mi lado. Ninguna de las dos puede decirme al oído que no tenga miedo, que no estoy sola. Ninguna.
Tras esta sarta de gilipolleces, os dejo esto, por si a alguien le interesa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario